Ruta Paco de Lucía

PACO DE LUCÍA 1947-2014

Considerado una de las principales figuras del flamenco se le atribuye la responsabilidad de la reforma que llevó este arte a la escena musical internacional gracias a la inclusión de nuevos ritmos desde el jazz, la bossa nova o la música clásica. De este modo destacan sus colaboraciones con artistas internacionales como Carlos Santana, Al Di Meola o John McLaughlin pero también con otras figuras del flamenco como Camarón de la Isla o Tomatito con quienes modernizó el concepto de flamenco clásico.

A lo largo de su carrera grabó un total de 37 discos, incluyendo 5 antologías y 5 discos en directo además de numerosas colaboraciones al toque de cantaores o intérpretes de numerosos estilos musicales.

Hijo predilecto de Algeciras y Premio Príncipe de Asturias de las Artes, Paco de Lucía es y será siempre recordado por sus paisanos junto a los amantes de la música en todo el mundo.

 

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Calle San Francisco

En esta calle de Algeciras, muy cerca de la Fuente Nueva, y, en concreto, en el número 8, nació en 1947 y vivió hasta los cinco años de edad Francisco Sánchez Gómez, Paco de Lucía. Una placa en la puerta recuerda la efeméride. Fue el menor de cinco hermanos. En 1952 su familia se muda a la Calle Barcelona del mismo barrio de la Bajadilla y, enseguida, Paco comienza a compaginar la escuela primaria de “Las Muñequitas” con las clases de guitarra que le imparten su padre y su hermano Ramón. En 1962 Paco ya ha ganado algunos premios junto a su hermano Pepe, cantaor. Con ese dinero y el que enviaba Ramón de su trabajo con Juanito Valderrama, la familia consigue mudarse a Madrid, a la Calle Ilustración. Llegan entonces los primeros viajes a América con el cuadro flamenco de José Greco, los primeros discos de Paco de Lucía en solitario, sus contactos con el jazz... Llegará su primera actuación en el Teatro Real, sus grandes éxitos, sus giras internacionales con Carlos Santana, Al Di Meola, John McLaughlin, Chick Corea...

La Calle San Francisco, frente a esa Fuente Nueva que abastecía de agua potable a la población, la cercana Calle Barcelona y el barrio de la Bajadilla, en general, estaban formados por viviendas sencillas de gente humilde y trabajadora. El flamenco había anidado en muchas casas del barrio bastantes años atrás. De muchas ventanas y balcones escapaba el sonido de las guitarras o la voz de un cantaor, como recuerdan aún los vecinos. La casa de Lucía no era una excepción. Todos sus hijos aprenderían los rudimentos del flamenco y tres de ellos se dedicarían profesionalmente a la música.

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Calle Munición Actual Calle Comandante Gómez Ortega

En el disco Luzia de 1998 (que Paco dedica a su madre -cuyo nombre escribe con Z para realzar el origen portugués de la misma-), unas alegrías llevan el nombre de la vieja Calle Munición. Era ésta, en los tiempos en que Paco apenas era un chiquillo, una calle plagada de bares (por llamarlos de algún modo): el Globo, el Lupe, el Lechero, el Metropol, el Triana, el bar Rosas... Allí, los señoritos de Algeciras (fortunas del estraperlo en la mayoría de los casos) organizaban saraos que, en alguna ocasión, se prolongaban más de un día y de dos. Se cantaba, bailaba, se comía y bebía. Y allí se refugiaba el flamenco, el jondo local de la posguerra. Las juergas, a las que llamaban “reuniones” se sucedían una tras otra: fino humor, peleas, coristas de medio pelo... Y aquí aparece la figura de Antonio Sánchez Pecino “Antonio de Algeciras”, padre de Paco. Un duro, el vino y las tapas era lo que cobraba por acompañar a un cantaor o a un señorito aficionado al cante (más de lo que se pagaba por un jornal en el campo) durante la noche de juerga. A Antonio no le gustaba ni ese ambiente ni la picaresca de aquella muchedumbre de desheredados que acudían a los saraos a trajinarse y engañar a los clientes de billetera; pero el puesto que regentaba en el mercado por las mañanas no daba lo bastante para tirar de la familia.

Antonio sólo llevaba a sus hijos a aquellas tabernas por las mañanas, para que escucharan los discos del Niño Ricardo en un pick up de monedas que había en uno de los garitos. Su hijo Ramón, ”Ramón de Algeciras” -que sería el primer maestro de Paco-, recordaría muchos años después cómo, tras escuchar los discos, regresaba corriendo a casa con las falsetas memorizadas y agarraba rápido la guitarra para intentar reproducirlas. De aquellos años de trabajo y sacrificio Paco de Lucía recordaba con pavor la madrugada que, siendo niño, vio regresar llorando a casa a su padre porque un señorito, en una juerga, le había roto la guitarra de una patada.

Antonio nunca quiso esa vida para sus hijos. Les procuró la formación en la guitarra, porque se dio cuenta de que sobraban cantaores y faltaban guitarristas, pero quiso que alcanzaran tal nivel que les permitiera evitar esos rumbos nocturnos y aquellos tablaos de mala muerte.

Hoy, la vieja Calle Munición no es ni sombra de lo que fue. Termina en las ruinas medievales de Blas Infante. Pasa muy cerca del Ayuntamiento de Algeciras (en la paralela Calle Convento -o Alfonso XI-), en cuyo extraordinario salón de plenos Paco recibiría en 1998 el título de Hijo Predilecto de la Ciudad y donde se instalaría en 2014 su capilla ardiente. Y tampoco queda lejos el Parque María Cristina, un clásico parque andaluz de sombra fresca que fue escenario de algunos de sus conciertos veraniegos en Algeciras, un espacio que debió disfrutar bien quien, como él, amaba tanto la jardinería y la flora.

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Punta del Faro

Este es el nombre de unas preciosas bulerías consideradas por algunos aficionados como uno de sus mejores temas. Pertenece al álbum El duende flamenco de 1972, año en que ya hacía incursiones en la Bahía de Algeciras José Monge Cruz “Camarón de la Isla”. Camarón y Paco grabaron su primer disco en 1969 bajo la dirección del padre de este. Es entonces cuando ambos, cantaó y tocaó, inician esa revolución del flamenco ortodoxo que marcará un antes, un después y un mientras tanto.

Sólo avanzando por la carretera que llega a Punta Carnero, la punta del faro de Algeciras, por el litoral y hacia el sur, puede uno hacerse idea de cómo la fuerza del paisaje pudo influir tanto en la obra de Paco. La ensenada de Getares, la vieja ballenera, los arroyos que vierten en la Bahía y, por fin, el faro, desde el que se divisan ya las costas del África blanca. Al oeste, el Atlántico, frío, peligroso, ruta al Nuevo Mundo. Al este, el cálido Mediterráneo, griego, romano... A eso se refería el guitarrista cuando compuso en 1973 Entre dos aguas, un tema que llegaría a ser número uno en ventas en España, que le acercó al gran público y le dio reconocimiento internacional, propiciando que, en 1975, el Teatro Real de Madrid abriera sus puertas al flamenco y a su guitarra en un concierto que hizo historia y del que salió su primer disco en vivo.

El Faro de Punta Carnero, con un plano focal a cuarenta metros sobre el nivel del mar, se inauguró en 1874. Sigue prestando servicio a la navegación del Estrecho.

Río de la Miel y Faro de Punta Carnero
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Río de la miel Senderismo

Es otro título de uno de sus temas incluidos en Luzia. Se trata de unas bulerías con la que el compositor y concertista rinde homenaje a su tierra en este disco lleno de referencias a su infancia. No es fácil saber qué tramo del Río de la Miel inspiró las famosa bulerías: si el que cruzaba cerca de su barrio, La Bajadilla, y al que tantas veces en su niñez se asomaría para ver sus aguas bajar; si el de la desembocadura en los muelles; o el de su nacimiento, sierra del Cobre adentro, de donde partía el viejo acueducto que suministraba agua a la Fuente Nueva, tan cerca de su casa. Lo que queda hoy del Río de la Miel transcurre ya soterrado durante todo su tramo urbano y hasta la desembocadura, al final de la avenida Villanueva. Sin embargo, Cobre adentro (Cobre es también el título de unas famosísimas sevillanas del maestro) este río penetra en un valle estrecho y profundo con una vegetación de laurisilva propiciada por las intensas lluvias del invierno. El paisaje aquí es extraordinario, verde, fresco, jalonado de ruinas de molinos, restos de calzada, puentes de hechura medieval y grandes pozas y cascadas de agua fresca. Del impacto visual de este curso de agua en la sensibilidad del artista no cabe ninguna duda: Río Ancho, que es como se denominaba al arrabal formado entorno a este río a su entrada en Algeciras, es también el nombre de una de las más famosas, pegadizas y personales rumbas del maestro.

Sea cual fuese el tramo en cuestión que inspirase al artista, el Río de la Miel es el origen de todos los asentamientos humanos que ha registrado Algeciras. Nace en la Sierra de la Luna y recorre un frondoso valle de alcornoques, alisos y helechos. No hay artista nacido en Algeciras que no se haya adentrado y maravillado en este bosque, que no haya encontrado en él inspiración. El poeta árabe Ben Abi Ruh ya le dedicó en el siglo XII unos hermosos versos: “Detente junto al Río de la Miel y pregunta por una noche que pasé allí hasta el alba...”

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El Chorruelo

Del mismo álbum, El Chorruelo es, además del título de otras bulerías, el nombre de una desaparecida playa algecireña. Estaba justo delante del Hotel Reina Cristina, ese magnífico edificio victoriano del siglo XIX que aún se mantiene en pie rodeado de jardines y palmeras y que levantó el escocés Alexander Henderson en los tiempos en que llegó el ferrocarril a la Bahía. El Chorruelo era, precisamente, la playa del hotel. Allí coincidían los huéspedes ingleses del lujoso establecimiento (sofisticada burguesía británica que comenzaba a buscar lugares exóticos en el sur de España pero sin renunciar a ninguna comodidad) con la sencilla y alegre población local. Contaba esa playa con casetas de baño para los turistas y tuvo hasta un casino-balneario construido a modo de palafito, el Kursaal Club, desaparecido en un incendio en 1942.

Antonio, uno de los hermanos de Paco, trabajó de botones en este Hotel Reina Cristina en una época en que era fácil encontrar entre los huéspedes a altísimas personalidades del cine americano, la política inglesa, la nobleza española... Antonio, que era mayor que Paco, relataba en casa muchas historias del hotel que dejarían boquiabierto a cualquiera (era por entonces el hotel más caro de España), y a Paco le impresionaba todo ese mundo exótico, rancio y remoto.

Nada queda hoy de lo que fue El Chorruelo. El viejo Hotel Reina Cristina perdió su playita a favor de un puerto que trajo prosperidad y riqueza a la comarca, llegando a convertirse en el primero de España y del Mediterráneo. Frente a aquel hermoso enclave veraniego se yergue hoy la torre de control del tráfico marítimo del Estrecho. Sin embargo todavía descienden desde el famoso hotel las escaleritas por donde los turistas bajaban al Chorruelo. Ya no llegan a ningún sitio. Las viejas fotografías y los recuerdos de los mayores nos permiten evocar esas escenas felices perdidas para siempre.

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Casa Bernardo

No se sabe bien si el título de esta rumba hace referencia al antiguo chiringuito de Bernardo Martín en El Rinconcillo (sustituido ya por un restaurante marinero al uso) o a la vivienda que un buen amigo mallorquín de Paco, Bernard, le prestó en una ocasión en una cala del archipiélago donde acabaría también estableciendo su residencia familiar. En cualquier caso, al ladito de donde estuvo el chirtinguito de pescaito de Bernardo, casi en la plaza siguiente, en dirección al casco urbano, tuvo el maestro su casa playera en Algeciras. Allí pasaba los veranos Paco, relajado con sus amigos de siempre, los de la infancia, con los que le gustaba jugar al fútbol sobre la fina arena del Rinconcillo (Rinconcillo es también el título de uno de sus tangos más antiguos) y ver la tarde caer desde el chiringuito charlando de música, de todo y de nada. Esta playa tuvo para Paco de Lucía un significado especial. Todavía hoy sigue siendo la playa de la gente de Algeciras, a la que se llega a pie desde el centro, la rivera familiar, en la que la mar no cubre por mucho que los bañistas se adentren en dirección a Gibraltar, que es la roca que se recorta enfrente, por la que sale el sol brindando a los madrugadores los más espectaculares amaneceres.

Paco recordará esta playa siempre en muchas ocasiones de su vida, en todas esas entrevistas de diarios y televisiones extranjeras en las que refiere a su tierra con cariño. Y de Bernardo recordará los boquerones fritos, las ortigas, las puntillitas... Paco fue pescador también, y, hasta bien entrado en años, se sumergía en las aguas del Rinconcillo o de Quinta Roo para sacar “sólo lo que me voy a comer” (como a él le gustaba precisar), a la plancha, en guiso, en cebiche...

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Plaza Alta

Plaza Alta es una soleá preciosa del álbum Almoraima. Parece reflejar a la vez, en una sola pieza, la quietud de esta plaza durante las lánguidas tardes de siesta y, por otra parte, en una segunda y diferenciada estrofa, el bullicio y el trasiego de la mañana de diario. Félix Grande hablará así de esta soleá: “Primero suena con majestad, con despaciosa majestad. Y luego se encabrita (¿se enoja?), se acelera. ¿Por qué corre esa soleá? ¿Hacia dónde? Todo auténtico artista es un perseguidor”.

Almoraima es un album lleno de guiños a la tierra del artista. Es posiblemente la culminación de un estilo muy particular que impactó muy de lleno a los creadores flamencos más jóvenes. En el primero de los temas, el que se llama precisamente como ese latifundio de Castellar de la Frontera que da nombre al LP, Paco suelta la guitarra un momento y toca un remoto laud en un intento de vuelta al pasado, al mestizaje cultural, a Al Andalus...

Este espacio, la Plaza Alta, es el corazón de Algeciras; lo ha sido desde que se reconstruye la Algeciras moderna sobre las ruinas de la ciudad musulmana. De aquí parten las calles más populares de la ciudad. Se llamó Plaza del Almirante, del Rey, de la Constitución (la de 1812), de la Reina, de la República, del Generalísimo... hasta que, en la Transición, asume como oficial el nombre de Plaza Alta, que era, en el fondo, como siempre se refirieron a ella los algecireños.

La Plaza Alta era en la infancia de Paco la zona de esparcimiento familiar, de juegos, de globos, de fotógrafos con cámaras de fuelle. Estaba entonces más abierta al mar de lo que lo está hoy, pero el trajín sigue siendo el mismo. La fuente y la decoración de azulejo sevillano es de los años 30. Se asoma a esta plaza la Capilla de Europa y, tras la misma, está el Callejón del Muro, título también de una minera ad libitum del disco Siroco de 1987.

Plaza Alta de Algeciras
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Mercado de Abastos

No podía faltar este rincón algecireño tan singular en una ruta que pretende rememorar los lugares de la ciudad más afines al artista. Aquí, en la Plaza (como los algecireños llaman a la plaza donde se ubica el mercado de abastos) tenía el padre de Paco, Antonio Sánchez Pecino, el puesto de telas y quincalla con el que, a duras penas, conseguía sacar a su familia adelante. El puesto estaba justamente en la zona donde hoy están los puestos de fruta y verdura, es decir, en la zona exterior de la plaza más próxima a la Calle Tarifa, pegado al edificio del ingeniero Torroja. Los hijos de Antonio recordarán las horas que pasaron bajo el puesto de su padre haciendo caligrafía y aprendiendo a hacer cuentas mientras su padre despachaba el género.

Luzía Gómes Gonzálvez, la portuguesa, la madre de Paco, acudía también al mercado a diario, a hacer la compra. Tenía fama de alegre y chistosa. Había quien aguardaba su llegada en los puestos a los que solía acudir sólo para oír sus bromas y disfrutar de su gracia y buen talante.

Antonio introdujo a Paco (y a sus hermanos) en el universo flamenco y lo formó como tocaó pagando a los maestros con lo que sacaba del mercado y de aquí y de allá con la guitarra durante las largas noches de fiesta y sarao de la vieja Algeciras.

El mercado Ingeniero Torroja fue edificado en 1935 con una cúpula sin nervios ni sustentación interior que fue la más grande del mundo hasta 1965 (año en que el Astrodome de Houston le quita el record). Pero además de por la espectacularidad del ingenio, este espacio deleita al viandante con una exuberancia gastronómica que pone su acento en los productos del mar, ese pescado de la Bahía que tanto marcó el paladar del artista, como habrá de recordar muchas veces a lo largo de su vida.

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Monumento

Paco de Lucía merecía que su tierra lo homenajeara con un monumento de envergadura, a pesar de que su nombre y su figura no son ya de aquí, sino que pertenecen al paseo de la fama de los grandes de la música de todos los tiempos. La trayectoria de Paco está llena de aportaciones al flamenco. Inventó un nuevo vocabulario musical para el flamenco, asentó una posición novedosa para sujetar la guitarra, alcanzó la perfección de la afinación y el compás a dúo con Camarón, introdujo el cajón peruano en el flamenco (que quedará ya para siempre como percusión inseparable de tablaos y recitales), creó la banda flamenca (el artista principal en el centro rodeado de una media luna con segunda guitarra, cante, bajo, viento, percusión, coristas, teclado, baile y lo que hiciera falta; un formato que es ya así desde entonces), compuso la banda sonora de hasta cinco largometrajes internacionales además de aparecer con sus temas en otros de directores tan prestigiosos como Woody Allen o Wes Anderson, recogió premios, títulos universitarios (como el de Doctor Honoris Causa por el Berklee College of Music de Boston, la mejor y más grande universidad de música del mundo, que nunca había otorgado tal distinción a un español; o el de la Universidad de Cádiz) y honores oficiales por todas partes siendo siempre el más humilde de todos.

Algeciras vio nacer a Paco y lo nombró Hijo Predilecto. El genio de la guitarra nunca dejó de venir a Algeciras, a tocar, a reunirse con su gente... a inaugurar, por ejemplo, en 1994, esta escultura en bronce del artista Nacho Falgueras. Ha sido un monumento errante. Se inauguró frente a la entrada central del puerto (Alejandro Sánz quiso acompañar a Paco aquel día de verano), se trasladó después a la rotonda del Saladillo-San García, sobre un pedestal más alto. Pero al parecer Paco quería que estuviera mirando al mar, al mar que tanto le marcó desde la infancia: “El hombre que nace junto al mar es más soñador (…) Yo necesito esa expansión que te da el mar”, contestaba el artista a Jesús Quintero en una entrevista.

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Cementerio Viejo

Paco de Lucía falleció de un infarto en el hospital de Tulum, Quintana Roo (México), donde ingresa porque se siente mal mientras jugaba en la playa con su hijo. Sucedió todo la tarde del 25 de febrero de 2014. Se organizó todo para que su féretro fuese traído a España en cuanto las conexiones aéreas lo permitieran. En Madrid se instaló una primera capilla ardiente en el Auditorio Nacional, por la que pasó el Rey Felipe VI, entonces aún príncipe, el ministro de Cultura, artistas y flamencos de primera talla, gente de la cultura y aficionados de todas las edades. Todos quisieron despedirse del genio y del hombre sencillo. Después llegó el féretro a Algeciras. La corporación en pleno y numerosos vecinos esperaron hasta la madrugada a las puertas del Consistorio para recibirlo en silencio y con aplausos. En el Salón de Plenos donde, años atrás, recibía Paco el título de Hijo Predilecto, se instalaba ahora su segunda capilla ardiente. Toda la noche y la mañana fue un constante fluir de artistas y amigos (aquí tenía muchos y muy buenos amigos). En la Iglesia de la Palma, la Patrona de Algeciras, se celebró el funeral, al que no faltaron destacadísimos artistas.

En el patio de San José del viejo cementerio, quiso Paco ser enterrado, no sólo junto a sus padres, su hermano Ramón y su hermana María... sino de todo su pueblo. Así lo expresaba su familia días después de aquellos durísimos momentos: “Hoy comprendemos que también buscaba la compañía de una ciudad, entre dos aguas, a la que siempre tuvo presente en su corazón y en su memoria”.

Las visitas a la tumba del maestro de maestros no han dejado de sucederse desde entonces. No faltan nunca las flores, las rosas blancas, las oraciones de quienes le conocieron o simplemente quedaron fascinados por su música; una música que permanecerá viva siempre, por los siglos de los siglos. Que así sea.

Discografía Paco de Lucía
 

Destacamos los discos que Paco valoraba más, a los que dedicó su mayor esfuerzo. Son los que conforman su carrera creativa dentro de la música flamenca, con los que más sufrió y los que disfrutó más.

En ellos se encuentra el trabajo que marca su evolución como músico desde el principio de su carrera. Junto a los discos de creación pura se incluyen algunos discos en directo, que también son reflejo de su trayectoria y una antologia, la de 2004, en la que él mismo se ocupó de elegir los temas.

La discografia completa de Paco de Lucía comprende algunos otros discos, algunos son versiones que grabó en su juventud, aconsejado por casas de disco que buscaban salidas más comerciales que el flamenco. Otros son antologias, y también se encuentra el apartado de lo que grabó con Al Di Meola y Mc Laughlin, que a pesar de haber sido muy importante en su desarrolllo como músico, fue un paréntesis en su trabajo dedicado al flamenco. Finalmente, el disco póstumo Canción Andaluza es todo un homenaje al mundo de la copla.

  • 1967 La fabulosa guitarra de Paco de Lucía
  • 1969 Fantasia flamenca de Paco de Lucía
  • 1972 El duende flamenco
  • 1973 Fuente y caudal
  • 1975 Paco de lucia en vivo desde el teatro real
  • 1976 Almoraima
  • 1981 Solo quiero caminar
  • 1984 One summer night
  • 1987 Siroco
  • 1990 Zyryab
  • 1991 Concierto de Aranjuez
  • 1992 Paco de Lucia intrerpreta a Manuel de Falla
  • 1993 Live in America
  • 1998 Luzia
  • 2004 Cositas buenas
  • 2004 Nueva antologia Principe de Asturias 2004
  • 2011 Paco de Lucía, envivo, conciertos españa 2010