Landaluce pone en valor el legado que Emilio Lledó dejó como alcalde de Algeciras

El alcalde, José Ignacio Landaluce, ha querido poner en valor el legado que Emilio Lledó López, quien fuese alcalde de Algeciras entre los años 1971 y 1976, y que falleció el pasado viernes, dejó para la ciudad.
El regidor algecireño ha destacado la figura de Lledó "como la de un gran gestor. No en vano, su experiencia como alto funcionario del Estado en aquellos tiempos le valió para dar importantes pasos en la mejora de la ciudad, en unos tiempos complicados tanto para la sociedad algecireña como para la de todo el país".
"Defensor a ultranza de Algeciras y de todas sus tradiciones, solo su nombramiento como delegado de Hacienda en la ciudad hermana de Ceuta le hizo dejar un cargo con el que siempre estuvo comprometido, aunque siguió ligado un tiempo más a la actividad municipal ya que su sucesor en la Alcaldía, Ángel Cadelo Rivera, le nombró concejal y vocal de la Comisión Informativa de Personal y Gobernación", destaca el primer edil.

Landaluce también ha querido incidir “en la calidad humana que siempre mostró y demostró el alcalde Lledó. Hombre de una gran formación, se preocupó para que muchos jóvenes algecireños que pertenecían a familias con escasos recursos económicos pudiesen seguir cursando estudios gracias a la concesión de becas que puso en marcha”.

Añade la primera autoridad municipal que “hoy en día, cuando se han cumplido cincuenta años desde que dejó la Alcaldía, los algecireños podemos seguir disfrutando de un espacio verde tan importante como es el Parque de las Acacias gracias a su gestión, ya que fue el alcalde Lledó quien compró la finca Villa Smith para ubicar en ella el recordado Jardín Botánico”.

“Emilio Lledó López forma parte de la historia de Algeciras, y por ello será recordado siempre. Son momentos difíciles para su familia, a la que hacemos llegar nuestro abrazo más fraternal ante tan irreparable pérdida. Y como recuerdo a su figura y su memoria están los versos de Gustavo Adolfo Bécquer que él siempre solía recitar, y que dicen que la vida...no es ésta que vivimos. La vida es el honor, y es el recuerdo. Por eso...hay muertos que en el mundo viven. Y hombres que viven en el mundo...muertos”, finaliza Landaluce.