Un año más, por estas fechas, Algeciras vuelve a convertirse en el epicentro cultural y taurino. Con la resaca de San Isidro y los ecos de Sevilla, nos encontraremos en el coso de Las Palomas para hablar del futuro de la fiesta en Cataluña.
De unos años hasta aquí, Cataluña y, concretamente, Barcelona ha estado en el ojo del huracán por una supuesta “dejadez o veto” hacia el mundo del toro. Nada más lejos de la realidad. Hay que recordar a los más jóvenes, que Barcelona fue la cuna del toreo en los años 50 y 60. Una ciudad en la que se daban más corridas de toros incluso que en Madrid y, una Barcelona con la fuerza suficiente para poner a funcionar a toreros que luchaban por abrirse camino en el siempre difícil mundo del toro. Figuras de la talla de Antonio Chenel “Antoñete” viajaron hasta la ciudad Condal, establecieron allí su residencia y fueron capaces de alcanzar el objetivo de convertirse en toreros importantes.Entonces Las Arenas y después La Monumental han labrado tarde tras tarde, muletazo tras muletazo una historia que, como tal, no puede borrarse de un plumazo.
Primero fue la orden de prohibir la entrada a menores; luego una serie de piquetes que hacen guardia en las taquillas de la Monumental para lanzar toda clase de improperios a aquel que libre y democráticamente accede a una plaza de toros.
El próximo 17 de junio, José Tomás vuelve a los ruedos en Barcelona. Nunca el torero de Galapagar pudo escoger mejor escenario ni mejor fecha para su reaparición. Con el cartel de "No hay billetes" colgado desde el día en que se pusieron a la venta las entradas, Barcelona se ha declarado a sí misma "Ciudad Taurina" y de un solo volapié hemos acabado con toda una serie de rumores infundados. Es la mejor forma de demostrar a los políticos catalanes la unión y la verdad de toda la gente del toro. Señores políticos, ¡Va por todos ustedes!