Historia de Algeciras

Vista general de Algeciras (1906)

Fue Portus Albus en tiempos de Roma; sus hornos de cerámica en El Rinconcillo atestiguan su existencia en el siglo I de nuestra era. Luego desapareció para renacer con nombre moro, el mismo que conserva: Al-Yazirat Al-Jadra (La Isla Verde), Algeciras, como hoy lo pronunciamos. Tarik puso pie en estas tierras en la primavera del 711; el conde Don Julián, el exarca bizantino de Ceuta, fue su primer gobernador. Luego surgió amurallada en la Villa Vieja, allí se levantó el alcázar y la hermosa mezquita que construyera Ben Jalid.

Los hornos de cerámica en El Rinconcillo atestiguan su existencia en el siglo I

Torres y murallas bien almenadas defendieron la ciudad, a la que tiempo después se le añadió la Villa Nueva en el siglo XIII por orden de Yusuf.

Aquí nació en 939 Almanzor, el gran capitán del ejército árabe, que llevaría la frontera musulmana hasta los Pirineos y vencería en cincuenta campañas seguidas sin perder ni una sola batalla. Y nacieron también escritores y poetas que dieron fama a la ciudad.

Alfonso XI sitió la plaza en 1342, y, tras veinte meses de duro asedio, entró triunfalmente en Algeciras el día 28 de Marzo de 1344, que era domingo de Ramos. En recuerdo de esta festividad religiosa, mandó el Rey consagrar la mezquita de Santa María de la Palma. Más tarde el Papa Clemente VI concede una bula, mandando que esta iglesia sea tenida por catedral y se traslade a ella la de Cádiz.

Los reyes de España por su parte, conocedores de la importancia de esta conquista, unen su nombre a la corona, titulándose desde entonces, y ya para siempre, Reyes de Algeciras.

alfonsoxi

Ya está Algeciras en poder de los cristianos. Este debería haber sido el principio de su grandeza bajo las banderas de Castilla; pero no sucedió, sin embargo, así.

Transcurridos veinticinco años, nuevamente los moros, capitaneados por Mohamed V de Granada, sabiendo desguarnecida la ciudad, y en represalia por el asesinato de Don Pedro I, su aliado y amigo, atacan y ganan la plaza algecireña en 1369, y, pocos años después, pensando que no podrían retenerla en su poder, la incendian, la arrasan, no dejan piedra sobre piedra y luego la abandonan.

Así el recinto de la que fué la plaza más importante de Andalucía, en palabras de Guichot, se vió de pronto convertido en un montón de ruinas humeantes. Esto sucedió en 1379.

Sus habitantes huyeron hacia otras ciudades; la catedralvolvió a Cádiz, y aquí apenas quedaron unas chozas, refugio de humildes pescadores... Solo algunos restos de torreones y murallas eran testimonio de su pasada grandeza.

Conquistada más tarde Gibraltar en 1462, por Don Alonso de Arcos, alcaide de Tarifa, Enrique IV, reinante entonces, concedió diversos privilegios para estimular la repoblación de aquella plaza; uno de éstos fue la entrega a Gibraltar de los términos de Algeciras, para su reparto entre los nuevos habitantes de la Roca. Y así nuestra ciudad transformó sus ruinas en numerosas huertas y cortijos.

Pasa el tiempo... Frente a los restos de Algeciras, Gibraltar vive su plácida existencia... Nadie sospecha que aquella piedra gigantesca vaya a ser separada violentamente de nuestra geografía, llenando de dolor el corazón de los españoles. El día 4 de agosto de 1704, como consecuencia de la guerra de sucesión, la escuadra anglo-holandesa ataca Gibraltar, con tal furia, que la plaza ha de rendirse al archiduque Carlos, pretendiente a la corona de España; pero solo unas horas después la enseña del archiduque es arriada, y en su lugar se enarbola la bander inglesa. Gibraltar queda por la reina Ana de Inglaterra.

Los españoles se marchan, no quieren vivir bajo el yugo extranjero, y abandonando bienes y hacienda se reparten por estos campos...

El núcleo mayor de estos leales gibraltareños se refugia junto a la ermita de San Roque, donde después nacería la ciudad de su nombre. Otro grupo se establece en un oratorio, que más tarde daría lugar a la población de Los Barrios, y otro pequeño grupo se viene al solar de la antigua Algeciras, situándose entorno a una ermita propiedad de la familia Gálvez - la actual capilla de Ntra. Sra. De Europa - en lo que hoy es la Plaza Alta, dando así lugar al resurgimiento de la histórica ciudad.

conferencia

A partir de este momento, ya Algeciras no romperá su continuidad, a través de lostiempos; pero tendrá que vencer grandes obstáculos.

Algeciras ha empezado su nueva vida, su destino de gran ciudad de la bahía no admite discusión.

Al principio dependía de San Roque, y ha de librar un duro pleito para emanciparse. En 1755 le es concedido su primer ayuntamiento. En 1723 construye su iglesia mayor que dedica a Santa María de la Palma, como hiciera Alfonso XI cuando la conquistó a los moros; en 1748 levanta el Hospital Civil para atender a los pobres y desvalidos. Y en 1777 construye el acueducto de Los Arcos.

Algeciras ha empezado su nueva vida, su destino de gran ciudad de la bahía no admite discusión.

Luego vendrá su Feria famosa, autorizada en 1850; la Conferencia Internacional sobre Marruecos que dio a la ciudad fama de hospitalaria y culta en 1906. Y después, el gran paso decisivo de su futuro: el puerto, empezado en 1913.

A partir de ese momento, Algeciras progresa a marcha acelerada; su porvenir se vislumbra venturoso, y la belleza de su estampa, confirma una vez más el sobrenombre de la Ciudad de la Bella Bahía.